El mercado de drogas sintéticas en las Américas ha experimentado una creciente volatilidad, caracterizándose por dinámicas cada vez más impredecibles.

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El mercado de las drogas sintéticas en el continente americano se caracteriza actualmente por su alta imprevisibilidad y capacidad de adaptación, impulsadas en gran medida por la incorporación de mezclas destinadas a reducir costos, según un informe reciente del Observatorio Interamericano de Drogas publicado este miércoles.

De acuerdo con el informe, el 67 % de las alertas sanitarias emitidas entre 2019 y 2025 en la región describen productos compuestos por dos o más sustancias. Entre estos se incluyen combinaciones conocidas como “tuci” o “cocaína rosa”, que pueden contener ketamina o MDMA, así como mezclas de fentanilo con xilacina, un sedante de uso veterinario.

El Observatorio implementó en 2019 un sistema regional de alerta temprana con el objetivo de facilitar el intercambio de información sobre tendencias potencialmente críticas para los sistemas de salud. En un periodo de siete años, esta herramienta ha pasado de ser utilizada por cuatro países a diecinueve, lo que ha permitido un análisis más profundo y detallado de la evolución del mercado.

Según explicó Marya Haynes en entrevista, se ha observado una transición desde el consumo de sustancias sintéticas individuales, como el cannabis sintético o el MDMA, hacia combinaciones múltiples cada vez más difíciles de prever.

El informe subraya que el mercado ya no se define por sustancias únicas, sino por mezclas inestables e impredecibles, las cuales representan un riesgo mayor que la aparición de nuevas moléculas.

Un ejemplo significativo de los peligros asociados a estas combinaciones se registró en 2022 en Argentina, donde una partida de cocaína adulterada con carfentanilo provocó 24 muertes y 80 hospitalizaciones en un lapso de 48 horas.

Asimismo, el denominado “tuci” o “cocaína rosa”, originalmente vinculado a la fenetilamina sintética 2C-B, ha evolucionado hacia una mezcla de múltiples sustancias, comúnmente ketamina, MDMA y cafeína. Aunque su presencia se ha extendido a diversas ciudades latinoamericanas, su composición varía significativamente según el contexto local, lo que incrementa los riesgos para los consumidores.

La experta señala que estas mezclas no responden a una demanda específica de los usuarios, sino que son formuladas por los distribuidores en función de la disponibilidad de sustancias. Además, destaca la limitada información existente sobre la dinámica de precios, la cual, cuando está disponible, presenta una alta variabilidad.