Contrario a la algarabía de cuando salieron, cansados, quemados y “pelados” regresaron ayer miles de capitalinos después de pasar el feriado de Semana Santa en los principales destinos turísticos que ofrece el país a nacionales y extranjeros durante esta temporada de verano.
Sus rostros agotados, a lo mejor por la cruda realidad que les espera, podía verse en pequeñas caravanas de retorno por los cuatro puntos de entrada de la capital, procedentes de lugares como Olancho, El Paraíso, en el oriente; San Pedro Sula en el norte; Intibucá en occidente y Choluteca y Valle en el sur.
El anuncio de un nuevo aumento de seis lempiras a las gasolinas y 13 lempiras al diésel, lo que seguramente disparará los precios de los productos de consumo popular, es uno de los motivos de los rostros desencajados en muchos de ellos, que ahora tendrán que arreglársela para llegar al final de la quincena o del mes.
Contrario al eufórico éxodo, durante el cual muchas personas, empresas y personal del gobierno les regaló provisiones de alimentos y agua para su viaje, el regreso fue discreto y solitario, ni siquiera con las acostumbradas caranavas policiacas que suelen acompañarlos desde muchos kilómetros antes de entrar a la ciudad para evitar los accidentes.
Esta vez, la Policía suspendió los operativos viales para ahorrar tiempo y combustible, que por los momentos es el dolor de cabeza a nivel mundial, después que la guerra en Irán disparara el crudo en el mercado internacional. (EG)


