La Guardia Revolucionaria iraní anunció el lanzamiento de dos nuevas oleadas de ataques dirigidos contra Israel y objetivos militares estadounidenses en el golfo Pérsico, intensificando el conflicto que se mantiene activo en la región tras la guerra desatada entre Washington, Tel Aviv y Teherán.
De acuerdo con un comunicado difundido por medios iraníes, las fuerzas de élite afirmaron haber disparado misiles contra las zonas de Beersheba, Navatim y el desierto del Negev en territorio israelí. Posteriormente, informaron sobre ataques conjuntos con el grupo chií libanés Hizbulá dirigidos al norte de Israel, incluyendo sectores como Haifa, Galilea y los Altos del Golán.
La ofensiva también alcanzó posiciones estadounidenses. Irán aseguró haber lanzado misiles contra la base aérea Al-Dhafra, ubicada en Emiratos Árabes Unidos, así como contra Al Udeid, considerada la mayor base militar de Estados Unidos en Oriente Medio y situada en Catar.
Hasta el momento, el alcance de los daños no ha sido confirmado oficialmente. Sin embargo, el Ejército israelí informó que detectó misiles provenientes de Irán en al menos dos ocasiones y señaló que equipos de emergencia y rescate se movilizaron hacia un punto de impacto registrado en el norte del país.
Mientras la tensión se dispara, el Ministerio de Defensa de Arabia Saudí reportó la interceptación de al menos ocho drones en un lapso de cuatro horas, lo que evidencia la expansión del conflicto en la región.
Ante el riesgo de nuevos ataques, el Ministerio del Interior de Catar ordenó la evacuación de varias zonas como medida de precaución temporal hasta que disminuya la amenaza.
El enfrentamiento se originó tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Teherán, operación que provocó la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, hecho que encendió aún más la crisis en Oriente Medio.
Desde entonces, Irán ha respondido con continuos bombardeos contra Israel y países del golfo, mientras que las operaciones militares contra territorio iraní también continúan.
La violencia también se ha extendido hacia el Líbano, donde Hizbulá ha lanzado ataques contra el norte de Israel, mientras el ejército israelí responde con bombardeos en el sur del país, incursiones terrestres y operaciones en Beirut.
El saldo del conflicto sigue en aumento. Más de 770 personas han muerto en Líbano, al menos 12 en Israel y 14 soldados estadounidenses han perdido la vida. En Irán, las últimas cifras oficiales reportaron 1,230 fallecidos, aunque desde entonces no se han actualizado los datos.



