El Gobierno libanés afirmó que su prioridad es frenar la guerra con Israel y reiteró su disposición a retomar negociaciones para detener los ataques en su territorio. El primer ministro Nawaf Salam denunció que el país ha sido arrastrado a un conflicto devastador que no buscó ni eligió, y advirtió sobre desplazamientos internos masivos que podrían generar consecuencias humanitarias y políticas sin precedentes.
Salam recordó que los recursos del país son limitados y pidió apoyo internacional para enfrentar la crisis. Además, instó a la comunidad internacional a exigir el cese de los ataques israelíes y a proteger la infraestructura libanesa, subrayando que la guerra debe terminar antes de que el país enfrente un desastre humanitario irreversible.



