Una columna de humo se alza sobre el centro de Teherán luego de múltiples explosiones provocadas por ataques preventivos lanzados por Israel y Estados Unidos. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán ordenó el cierre de colegios y universidades, limitó el funcionamiento de oficinas públicas al 50 % y recomendó a la población abandonar la capital ante la amenaza de nuevos ataques.
La Aviación Civil iraní cerró el espacio aéreo y pidió a los ciudadanos no acudir a los aeropuertos, mientras el gobierno interrumpió temporalmente los servicios de internet y telefonía. Las calles mostraban caos con tráfico detenido, padres recogiendo a sus hijos y largas filas en cajeros automáticos.
En respuesta, la Guardia Revolucionaria iraní anunció el lanzamiento de la primera oleada de misiles y drones contra Israel, marcando la escalada del conflicto y aumentando la tensión en la región.



