El sureste de Brasil enfrenta una tragedia tras las lluvias intensas que azotaron los municipios de Juiz de Fora y Ubá, en Minas Gerais. Hasta el momento, se han confirmado 36 fallecidos y 33 personas permanecen desaparecidas. Las precipitaciones provocaron inundaciones, derrumbes y deslizamientos de tierra que sepultaron viviendas y causaron destrucción masiva.
Rescatistas y vecinos trabajan sin descanso para localizar sobrevivientes, aunque las autoridades advierten que las posibilidades de hallar personas con vida bajo los aludes de lodo son bajas. Entre los afectados, familias enteras han perdido a sus seres queridos, y muchas viviendas quedaron completamente destruidas.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró el estado de calamidad en la región y activó la “alerta máxima” de la defensa civil nacional, mientras los servicios de emergencia continúan los operativos de rescate bajo previsiones de más lluvias hasta el viernes.
Científicos han vinculado estos eventos extremos con los efectos del calentamiento global, que en los últimos años ha provocado en Brasil desastres climáticos similares, incluyendo inundaciones, sequías y olas de calor.



