Estados Unidos acusó a China de haber realizado una detonación nuclear secreta en 2020 y advirtió que podría retomar sus pruebas atómicas por primera vez en tres décadas para no quedar en desventaja frente a Pekín y Moscú. Christopher Yeaw, secretario de Estado adjunto para control de armas, afirmó que la explosión tuvo lugar el 22 de junio de 2020 cerca de la instalación de Lop Nur, en Xinjiang, y fue detectada mediante datos sísmicos desde Kazajistán. Según Yeaw, China recurrió a técnicas de “desacoplamiento” para ocultar la prueba de los sistemas de vigilancia internacionales.
La Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, sin embargo, cuestionó la acusación, señalando que los eventos sísmicos registrados ese día fueron demasiado pequeños para determinar su origen con certeza. Aun así, Yeaw subrayó que Estados Unidos no puede quedarse en una “desventaja intolerable” y recordó que el presidente Donald Trump ha expresado su intención de reactivar los ensayos nucleares, detenidos desde 1992, ante la supuesta actividad de Rusia y China.
El debate se enmarca tras la expiración del tratado Nuevo START y en medio de los esfuerzos de Washington por incluir a China en un nuevo pacto que limite la carrera nuclear.



