Cuba se enfrenta a prolongados apagones en gran parte de su territorio que podrían dejar sin energía al más del 60 % de la isla al mismo tiempo, en el punto de mayor demanda eléctrica, debido a la profunda crisis energética que atraviesa el país caribeño. Esta situación histórica se produce en medio de lo que el Gobierno cubano y analistas consideran un “asedio petrolero” por parte de Estados Unidos, tras la interrupción de envíos de crudo desde Venezuela y amenazas de sanciones a terceros países que intenten suministrar combustible.
Las autoridades han tenido que adoptar medidas de emergencia como restricciones de combustible, cierres de hoteles y cambios en el transporte para intentar mitigar los efectos de la falta de energía, mientras que la crisis se extiende a sectores como la aviación, que ya ha reportado escasez de combustible para vuelos internacionales.
Este escenario se da en un contexto de años consecutivos de dificultades económicas y cortes eléctricos frecuentes, lo que ha generado malestar en la población y plantea desafíos importantes para la vida cotidiana en la isla.



