Dilley, Texas. Familias migrantes con niños que esperan respuesta a sus solicitudes de asilo en un centro de detención en Dilley, Texas, denunciaron condiciones insalubres y encierro prolongado. Según los testimonios recopilados, las luces permanecen encendidas día y noche, hay falta de privacidad, acceso limitado a agua embotellada y atención médica, y los alimentos muchas veces son de mala calidad.
El centro, con capacidad para unas 2,000 personas, alberga a solicitantes de asilo detenidos bajo las estrictas políticas migratorias del gobierno de Donald Trump, aunque algunas familias permanecen allí incluso tras cumplir con sus citas judiciales. Entre los casos denunciados, se encuentra el de Diana, madre colombiana cuya hija de 10 años padece una enfermedad intestinal, y W., una mujer haitiana con su hijo de dos años, quienes reportaron que la dieta y las condiciones del recinto agravan su salud.
Autoridades de salud reconocieron posibles contagios de sarampión y han puesto en cuarentena a los afectados. Organizaciones humanitarias como RAICES han denunciado que estas prácticas representan un retroceso respecto a la tradición de permitir que los solicitantes de asilo esperen sus trámites en libertad.



