En Mineápolis, niños como Esmeralda, Kevin y Carlos han dejado de asistir presencialmente a la escuela y ahora toman clases desde casa, utilizando cuatro computadoras como improvisado salón de clases. La medida responde al temor de sus familias ante las redadas de inmigración que han intensificado la campaña de deportaciones masivas impulsada por el gobierno de Donald Trump.
La madre de los menores, Abril, decidió mantener a sus hijos en casa tras un operativo en la escuela secundaria de Esmeralda hace un mes, mientras esperan una resolución legal sobre su solicitud de asilo presentada hace año y medio. Familias en situaciones similares han sido blanco de revisiones del estatus legal por parte de las autoridades, aunque un juez federal bloqueó temporalmente las detenciones de refugiados que aún esperan su residencia permanente en Minnesota.



