La candidata oficialista del derechista Partido Pueblo Soberano, Laura Fernández, resultó ganadora de las elecciones presidenciales en Costa Rica y llamó a los ciudadanos a participar activamente en «la fiesta democrática» durante la jornada de votación. Fernández celebró su triunfo recordando que el país tiene una tradición de estabilidad democrática y agradeció la participación ciudadana.
La politóloga de 39 años, quien ejerció su voto en la escuela primaria Juan Volio Llorente, en Cartago, se convirtió en la nueva presidenta del país, superando a los otros 19 candidatos inscritos. Su campaña se centró en mano dura contra el crimen organizado, la posibilidad de establecer estados de excepción en zonas conflictivas, reformas al Poder Judicial y la finalización de una megacárcel inspirada en el modelo de El Salvador.
Durante las elecciones, más de 3,7 millones de ciudadanos acudieron a 7.154 juntas receptoras de votos, incluyendo mesas en cárceles, hogares de ancianos y consulados en el exterior, en un proceso garantizado por el Tribunal Supremo de Elecciones con estrictos controles y vigilancia de fiscales de los partidos políticos.
La victoria de Fernández consolida la continuidad de un proyecto político similar al del actual presidente Rodrigo Chaves, con énfasis en seguridad y combate al crimen organizado, y marca un nuevo capítulo en la democracia costarricense.



