El Gobierno de Venezuela calificó como una gravísima agresión militar el ataque aéreo ejecutado por Estados Unidos que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores. A través de un comunicado oficial, Caracas denunció que la operación violó de forma flagrante la Carta de las Naciones Unidas y puso en riesgo la vida de millones de ciudadanos.
Las autoridades venezolanas exigieron una prueba de vida inmediata del mandatario y de su esposa, advirtiendo que Washington será responsable de cualquier daño físico o moral que puedan sufrir. Según el Ejecutivo, la ofensiva tiene como trasfondo el control de los recursos estratégicos del país, en especial el petróleo y los minerales.
Como respuesta, el Gobierno decretó el estado de Conmoción Exterior en todo el territorio nacional, argumentando la necesidad de proteger el funcionamiento de las instituciones y defender la soberanía. Además, anunció que acudirá a instancias internacionales para exigir condenas y responsabilidades contra Estados Unidos por lo que considera un ataque directo contra el Estado venezolano.


