Una nueva sacudida geopolítica estremeció a Venezuela tras conocerse que una instalación portuaria del país fue atacada con drones en una operación atribuida a Estados Unidos, un hecho que marca un punto de quiebre en la ya tensa relación entre Caracas y Washington. La acción habría tenido como blanco un muelle que, según versiones oficiales estadounidenses, era utilizado para el almacenamiento y envío de cargamentos de droga hacia rutas internacionales.
De acuerdo con la información revelada, el ataque se produjo sin presencia de personas en el lugar, por lo que no se reportaron víctimas mortales, aunque sí una fuerte explosión que destruyó parte de la infraestructura portuaria. El propio presidente estadounidense confirmó que su país estuvo detrás de la operación, aunque evitó ofrecer detalles sobre el método utilizado o las unidades responsables del ataque.
Desde Caracas, el silencio oficial contrastó con las denuncias de altos funcionarios que hablaron de acoso, amenazas y agresiones directas contra la soberanía venezolana. El episodio se suma a una serie de acciones que incluyen la destrucción de embarcaciones presuntamente ligadas al narcotráfico y un despliegue militar creciente en el Caribe.
Analistas advierten que este ataque representa una escalada inédita, al tratarse de una acción directa en territorio venezolano, lo que eleva el riesgo de un conflicto mayor. Mientras Washington insiste en que su objetivo es combatir el narcotráfico, el gobierno venezolano sostiene que se trata de una ofensiva encubierta para desestabilizar al país y presionar por un cambio político, encendiendo alarmas en toda la región.


