El Partido Nacional Libertario encendió el debate político al declarar que está dispuesto a formar parte del próximo Gobierno de José Antonio Kast, aunque dejó claro que su apoyo no será incondicional. La colectividad advirtió que solo entrará al Ejecutivo si se eliminan políticas estatales que consideran “fuertemente ideologizadas”, marcando desde ya una relación tensa pero estratégica con el futuro mandatario chileno.
El presidente del partido, Johannes Kaiser, sostuvo que los libertarios están listos para aportar al Gobierno sin renunciar a su identidad ni a sus principios. Sin embargo, fue enfático en que no respaldarán iniciativas que choquen con su visión política, especialmente aquellas impulsadas por la actual administración progresista. Para el partido, estas políticas no solo deben ser revisadas, sino neutralizadas si se pretende una alianza real.
Entre los principales puntos de conflicto se encuentran los programas de educación sexual en las escuelas y las iniciativas estatales relacionadas con la identidad de género en niños y adolescentes. Para los libertarios, estos temas representan una batalla cultural que no están dispuestos a ceder.
El anuncio deja en evidencia que el futuro Gobierno de Kast podría enfrentar presiones desde su propio espectro ideológico. Aunque ambos sectores comparten una visión conservadora, las diferencias de tono y profundidad podrían marcar negociaciones complejas. Lo cierto es que los libertarios ya pusieron sus cartas sobre la mesa y el mensaje es claro: apoyo sí, pero con condiciones.


