El papa León XIV presidió este miércoles por la noche su primera misa de Navidad en la basílica de San Pedro, enviando un mensaje de caridad y esperanza. Antes de la ceremonia, el pontífice estadounidense saludó a unos 5.000 fieles congregados en la plaza bajo la lluvia, reconociendo su esfuerzo por asistir pese a la falta de espacio en el interior.
«La basílica de San Pedro es muy grande, pero desgraciadamente no lo suficiente para recibirlos a todos. Los admiro y respeto, y les agradezco por su coraje y el deseo de estar aquí esta noche», dijo León XIV en inglés.
Durante la homilía, el papa destacó la dignidad de cada persona y la importancia de la fe, la caridad y la esperanza. «Cuando una economía distorsionada lleva a tratar los hombres como mercancías, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cualquier persona», expresó.
La ceremonia combinó cantos tradicionales y gestos simbólicos. León XIV optó por celebrarla a una hora más tardía que su predecesor y anunció que presidirá también la misa del día de Navidad por la mañana, retomando una tradición del pontificado de Juan Pablo II. Posteriormente, ofrecerá a las 12:00 su bendición «Urbi et Orbi» desde el balcón de la basílica, dirigiéndose a los conflictos en el mundo y renovando su llamado a la paz.
Esta Navidad coincide con el cierre del Jubileo, el «Año santo» de la Iglesia que atrajo millones de peregrinos a Roma.



