Miles de familias inmigrantes en Estados Unidos enfrentan una Navidad marcada por la separación de sus seres queridos y el miedo constante a ser detenidos por la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE), en el marco de la política migratoria del Gobierno de Donald Trump.
María Ramos, inmigrante mexicana residente en Tucson (Arizona), vivirá las fiestas sin su esposo y su hijo mayor, arrestados mientras trabajaban en jardinería. “Sabíamos que de un momento a otro podrían ser detenidos, pero tenían que salir a trabajar para pagar los gastos”, relató Ramos. La familia lleva 25 años viviendo de forma irregular en el país y cuenta con dos hijos ciudadanos, quienes temen que la detención de sus padres pueda extenderse.
De manera similar, Ana Moran, inmigrante venezolana de 29 años, teme la deportación de su esposo, detenido desde agosto en la cárcel del condado de Pima, acusado sin pruebas de un robo menor. La pareja llegó a Estados Unidos hace dos años y medio tras solicitar asilo por la garita de Nogales y actualmente enfrenta incertidumbre sobre su situación legal y la posibilidad de autodeportarse, debido a la presión del ICE.
Desde el inicio del segundo mandato de Trump, más de 220.000 migrantes han sido arrestados y casi dos millones han optado por la autodeportación, mientras que más de 600.000 han sido expulsados forzosamente, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional. La aplicación CBP One, usada en la administración anterior para solicitudes de asilo, ahora se promociona como herramienta para autodeportaciones voluntarias, con incentivos económicos y la posibilidad de regresar al país en el futuro.
En medio de esta situación, los migrantes buscan pasar desapercibidos en las calles y mantener la esperanza de reunirse con sus familias. “Cuando salgo a la calle le pido a Dios: hazme invisible, hazme invisible, para regresar con mis hijos”, expresó Moran, reflejando la ansiedad y vulnerabilidad de miles de familias durante esta Navidad en Estados Unidos.



