En medio del despliegue militar estadounidense frente a sus costas, el Gobierno de Nicolás Maduro ha delineado una estrategia de resistencia basada en agotar al adversario, inspirada en la guerra de Vietnam, según analistas y voceros oficiales. La propuesta no busca vencer a Estados Unidos en el plano militar, reconocen expertos, sino encarecerle el costo de cualquier acción, buscando que cesen las presiones y amenazas.
La profesora Colette Capriles, de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela, explica que la estrategia se centra en la guerra asimétrica: “Con muy pocos recursos se puede resistir frente a una fuerza mucho mayor”, apuntó. El oficialismo ha adoptado la experiencia histórica de Vietnam (1955-1975) como modelo para hostigar y desgastar al enemigo, usando tácticas que incluyan acciones permanentes de molestia y control territorial.
El ministro de Interior, Diosdado Cabello, subrayó que la idea es “desgastar al enemigo de manera continua, sin descanso”, confiando en que la Milicia —conformada por más de 8 millones de venezolanos, incluso adultos mayores— participe en la defensa del país.
Capriles señala que, aunque buena parte de la población está más enfocada en sobrevivir económicamente que en política, las milicias funcionan también como unidades de vigilancia comunitaria, recolectando información y preparándose para un eventual escenario de violencia.
El oficialismo ve esta coyuntura como una oportunidad para cohesionar fuerzas y fortalecer la narrativa antiimperialista, proyectando una resistencia activa que combina lo político, institucional, militar y popular, lista incluso para una transición hacia la lucha armada si fuese necesario.



