Tegucigalpa- El Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (STENEE) denunció este miércoles que el Programa Nacional de Reducción de Pérdidas (PNRP)ejecutado en el Gobierno de Libre, se convirtió en otro revés para la estatal eléctrica, al fracasar en su objetivo principal de reducir las pérdidas y contribuir a la recuperación financiera de la institución.
Según el gremio, pese a las millonarias inversiones asignadas al programa, las pérdidas eléctricas —tanto técnicas como no técnicas— siguen estancadas entre el 34 % y 36 %, manteniendo a Honduras como uno de los países con mayores niveles de pérdida energética en la región.
Deuda impagable y planilla inflada
A la par del fracaso técnico del PNRP, el sindicato alertó que la deuda acumulada de la ENEE con las empresas térmicas ya supera los 111 mil millones de lempiras, lo que describen como “una crisis financiera sin precedentes” en la historia de la institución.
“El PNRP terminó igual que EEH: sin cumplir metas, sin reducir pérdidas y sin mejorar el sistema eléctrico. Fue otro golpe para la ENEE”, sostuvo la dirigencia sindical.
Una de las denuncias más preocupantes es que, en lugar de enfocarse en mejorar la eficiencia técnica del sistema, el programa se convirtió en un mecanismo para engrosar la planilla institucional. De acuerdo con el STENEE, más de 2,000 personas fueron contratadas bajo el paraguas del programa, sin que se reflejaran mejoras sustanciales en la calidad del servicio, ni en la reducción de pérdidas ni en la estabilidad financiera.
Riesgo de colapso y exigencia de auditoría
El sindicato advirtió que, de no tomarse medidas estructurales urgentes, la ENEE podría encaminarse hacia un punto de colapso, comprometiendo seriamente la capacidad del Estado para garantizar un suministro eléctrico confiable y sostenible.
Ante esta situación, el STENEE exigió una auditoría integral e independiente del Programa Nacional de Reducción de Pérdidas, una revisión profunda del modelo de gestión de pérdidas eléctricas y una reorientación técnica y financiera de los recursos para rescatar a la ENEE de su hundimiento actual.
“La única forma de salvar a la estatal es con decisiones técnicas, no políticas. El país no puede sostener una empresa quebrada y sin rumbo”, concluyeron los dirigentes.
La denuncia se suma a una creciente preocupación nacional por la sostenibilidad del sistema energético hondureño, en momentos en que la ENEE enfrenta fallas constantes en el servicio y una estructura financiera al borde del colapso.



