Trump sustituye al arquitecto del nuevo salón de baile de la Casa Blanca tras desacuerdos sobre el diseño

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió reemplazar al arquitecto encargado de liderar la construcción del nuevo salón de baile de la Casa Blanca, luego de desacuerdos respecto al tamaño y ritmo de ejecución del proyecto, informaron este jueves medios estadounidenses.

El diseño estará ahora bajo la dirección del reconocido estudio de Shalom Baranes, especializado en edificios gubernamentales en Washington. Baranes tomará el lugar del arquitecto James McCrery, cuya firma había trabajado en los diseños iniciales. Según The Washington Post, la discrepancia principal giró en torno al deseo del mandatario de ampliar aún más las dimensiones del salón de baile. Sin embargo, la razón definitiva para el cambio habría sido la imposibilidad del estudio original de cumplir con los plazos establecidos.

Pese al reemplazo, CBS News reportó que McCrery continuará vinculado al proyecto en calidad de consultor.

En un comunicado, la Casa Blanca afirmó:
«El talentoso Shalom Baranes se ha unido al equipo para hacer realidad la visión del presidente Trump de construir lo que será la mayor ampliación de la Casa Blanca desde la creación del Despacho Oval».


Una obra récord

El proyecto, valorado en unos 300 millones de dólares, contempla un salón de 8.500 metros cuadrados con capacidad para recibir hasta mil invitados. Para Trump, quien proviene del sector inmobiliario, esta obra es considerada fundamental para transformar la Casa Blanca en un espacio más adecuado para grandes eventos oficiales, evitando el uso de carpas provisionales en los jardines.

Aunque inicialmente se afirmó que la estructura actual no sería modificada, en octubre fue demolida por completo la histórica Ala Este del edificio, donde tradicionalmente operaban las oficinas de las primeras damas.

La ampliación se perfila como una de las intervenciones arquitectónicas más significativas en la residencia presidencial en más de un siglo y continúa generando debate entre historiadores, urbanistas y figuras políticas en Estados Unidos.

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