OpenAI ha activado internamente una alerta de “código rojo” para concentrar recursos en mejorar ChatGPT, en respuesta a la creciente competencia de Google y Anthropic, según un memorando interno citado por The Wall Street Journal. La decisión implica postergar otros proyectos y reorganizar equipos para mantener la posición de liderazgo de la empresa en el mercado global de inteligencia artificial.
El CEO Sam Altman explicó que la medida busca optimizar la experiencia de los usuarios, incrementando la velocidad, confiabilidad y personalización del chatbot, así como ampliando su capacidad para responder a distintos tipos de consultas. Se espera que la próxima semana se lance un nuevo modelo de razonamiento que, según Altman, supera a la última versión del modelo Gemini de Google.
Como parte de la estrategia, OpenAI ha aplazado temporalmente proyectos de publicidad, asistentes de IA para salud y compras, y un asistente personal llamado Pulse. Además, se implementarán reuniones diarias para los equipos encargados de ChatGPT, garantizando un seguimiento constante de los avances.
La compañía enfrenta desafíos financieros significativos, ya que depende de inversiones millonarias en centros de datos, a diferencia de competidores como Google, que cuentan con respaldo más sólido. Sin embargo, la base de usuarios de ChatGPT supera los 800 millones semanales, lo que refleja un crecimiento sostenido y fortalece su posición en investigación avanzada de IA.
OpenAI utiliza un sistema de códigos de colores para indicar niveles de urgencia, siendo el “código rojo” la alerta máxima. La compañía mantiene estrechas relaciones con empresas como Nvidia, Microsoft y Oracle, clave para su infraestructura tecnológica. Con esta reorganización, OpenAI busca reforzar su liderazgo en un sector cada vez más competitivo y mantener la confianza de sus usuarios y socios estratégicos.


