Un caso que ha conmovido a Honduras tuvo lugar en La Ceiba, donde unos padres decidieron entregar a su propio hijo a la Policía Nacional al descubrir que estaba involucrado en una serie de robos violentos. La historia, que mezcla dolor familiar y sentido de justicia, terminó con una dura condena de 14 años de prisión para el joven Sadiel Isaac Hernández Álvarez.
Hernández, junto a su cómplice José Gustavo Callejas Arteaga, fue declarado culpable de robo con violencia agravado continuado en perjuicio de la empresa de seguridad Canis Lupus S. de R.L. y del Bar y Restaurante Colibrí. Además, el tribunal los responsabilizó por robo y uso indebido de vehículos automotores en perjuicio de dos ciudadanos.
Las investigaciones revelaron que ambos operaban en distintos puntos de la ciudad, utilizando motocicletas robadas para cometer los asaltos. El Ministerio Público presentó pruebas contundentes que derivaron en la sentencia condenatoria.
Sin embargo, lo que más ha impactado a la opinión pública fue el gesto de los padres del joven, quienes, pese al dolor, decidieron entregarlo a las autoridades. Milton Hernández, padre del condenado, rompió en llanto al contar su decisión: “Yo sé que mi hijo cometió el error y estoy dando la cara por él. Quiero pedirle a la gente que, si mi hijo les hizo daño, que me lo perdonen”.
El caso se ha convertido en un símbolo de la difícil situación que enfrentan muchas familias hondureñas entre el amor y la obligación moral de actuar conforme a la ley, incluso cuando el culpable es uno de los suyos.


