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Hipertensión arterial: qué es, riesgos y cómo controlarla

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La hipertensión o hipertensión arterial es un padecimiento médico que consiste en tener la presión arterial elevada de manera constante. Se considera hipertensión cuando la presión alcanza o supera los 140/90 mmHg. Este trastorno es silencioso: muchas personas no presentan síntomas específicos, aunque en algunos casos pueden aparecer dolores de cabeza, nerviosismo o hemorragias nasales. Por ello, monitorear la presión arterial en casa y realizar chequeos médicos periódicos es fundamental para prevenir complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal.

La presión arterial mide la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes de las arterias mientras el corazón bombea sangre. La presión sistólica corresponde al momento en que el corazón late, y la presión diastólica, al momento de reposo entre latidos. Una lectura típica podría ser 120/80 mmHg, donde 120 es la presión sistólica y 80 la diastólica. Más de 1,500 millones de personas en el mundo padecen hipertensión, lo que equivale a aproximadamente una de cada tres personas adultas.

Diversos factores pueden influir en la hipertensión, como la genética, el sobrepeso, el tabaquismo, el estrés y hábitos de vida poco saludables. Sin embargo, existen cambios en el estilo de vida que pueden ayudar a mantener la presión bajo control o incluso reducir la necesidad de medicación:

  1. Bajar el sobrepeso: El exceso de peso aumenta la presión arterial y puede generar apnea del sueño, que también eleva la presión.

  2. Ejercicio regular: Actividades aeróbicas moderadas durante al menos 30 minutos al día pueden reducir la presión arterial entre 5 y 8 mmHg.

  3. Dieta saludable: Comer granos integrales, frutas, verduras y lácteos bajos en grasa, con poco colesterol y grasas saturadas, puede disminuir la presión hasta en 11 mmHg.

  4. Reducir sal y sodio: Limitar el sodio a 1,500 mg diarios puede bajar la presión arterial entre 5 y 6 mmHg.

  5. Limitar el alcohol: Mantener el consumo por debajo de una copa diaria en mujeres y dos en hombres ayuda a reducir la presión aproximadamente 4 mmHg.

  6. Dejar de fumar: Fumar aumenta la presión arterial y eleva el riesgo de enfermedad cardíaca.

  7. Descansar bien: Dormir menos de siete horas por noche durante varias semanas puede contribuir a la hipertensión; afecciones como la apnea del sueño afectan negativamente la presión.

  8. Controlar la presión en casa: Medirse la presión regularmente ayuda a evaluar la efectividad de los cambios en el estilo de vida y la medicación.

  9. Reducir el estrés: Identificar y manejar las fuentes de estrés, ya sean laborales, familiares o económicas, contribuye a mantener la presión arterial estable.

  10. Controlar colesterol y glucosa: Niveles elevados de colesterol y glucosa aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca; hábitos saludables como dieta balanceada, ejercicio, control del peso y no fumar ayudan a regularlos.

Adoptar un estilo de vida saludable es clave para prevenir y controlar la hipertensión, mejorar la calidad de vida y reducir el riesgo de complicaciones graves a largo plazo.

La hipertensión o hipertensión arterial, es el término que se emplea para definir el padecimiento médico que consiste en tener la presión arterial alta. Foto: Freepik.