EE. UU. lanza advertencia directa a China: “Defenderemos con firmeza a Taiwán y a nuestros aliados”

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La tensión en el Indo-Pacífico volvió a encenderse luego de que el secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtiera a China que Washington no permitirá amenazas contra Taiwán ni contra sus aliados estratégicos en la región. En un encuentro en Malasia con su homólogo chino, Dong Jun, el jefe del Pentágono fue tajante: Estados Unidos “defenderá con firmeza sus intereses” ante cualquier intento de ocupación de la isla.

Durante la reunión, Hegseth expresó la “profunda preocupación” del gobierno estadounidense por las crecientes maniobras militares de Pekín alrededor de Taiwán, señalando que el equilibrio de poder en el Indo-Pacífico “debe mantenerse a toda costa”. Aunque aseguró que su país “no busca el conflicto”, dejó claro que Washington mantiene la capacidad militar y la voluntad política para responder ante cualquier provocación.

Del otro lado de la mesa, Dong Jun repitió el mensaje inamovible del régimen chino: la “reunificación” con Taiwán es una “tendencia histórica irreversible”. Pekín volvió a exigir que Estados Unidos adopte una postura contraria a la independencia de la isla, argumentando que cualquier apoyo a Taipéi representa una injerencia intolerable en los asuntos internos de China.

La advertencia de Hegseth llega justo cuando el ambiente geopolítico se vuelve más tenso. China ha incrementado los ejercicios militares en el estrecho de Taiwán, mientras que la administración Trump mantiene una posición ambigua sobre el futuro de la isla, a diferencia de su antecesor, Joe Biden, quien había prometido una defensa total de Taipéi ante una posible invasión.

En medio del fuego cruzado diplomático, el presidente taiwanés William Lai respondió con firmeza desde una base militar, instando a su pueblo a “oponerse a la anexión y a cualquier intento de unificación forzada”.

El pulso entre Washington y Pekín, que ya arrastra décadas de rivalidad, vuelve a tomar fuerza. Detrás de los discursos diplomáticos, el mensaje de Estados Unidos fue claro y contundente: Taiwán no está sola, y cualquier intento de someterla podría encender el conflicto más peligroso del siglo.

El ministro de Defensa Nacional