Edgar Alves de Andrade, alias “Doca”, se ha consolidado como uno de los criminales más buscados y temidos de Brasil tras evadir la Operación Contención, la intervención policial más violenta en la historia reciente de Río de Janeiro. Conocido por su brutalidad y astucia, Doca ocupa el segundo escalón en la jerarquía del Comando Vermelho, solo por debajo de históricos líderes ahora encarcelados, y se ha convertido en el rostro de la nueva criminalidad en la ciudad.
Su historial delictivo es tan extenso como aterrador. Con 176 antecedentes por homicidio, tráfico de drogas, tortura y posesión ilegal de armas, su nombre figura en la lista de los más buscados de Río de Janeiro, que ofrece una recompensa récord de 100.000 reales (unos 18.000 dólares) por cualquier información que permita su captura. Entre los crímenes que se le imputan se encuentran la participación en asesinatos de civiles, incluidos niños, y la eliminación de ejecutores cuando se descubría algún error en sus operaciones, lo que subraya su reputación como un líder implacable y metódico.
Doca inició su trayectoria delictiva hace más de dos décadas, logrando ascender dentro del Comando Vermelho tras cumplir varias condenas. Su capacidad para reorganizar recursos, coordinar operaciones y dictar sentencias dentro de la banda lo consolidó como una figura central, capaz de expandir y consolidar el control territorial de la organización. Bajo su liderazgo, el Comando Vermelho ha incrementado su presencia en la Región Metropolitana de Río de Janeiro y ha incorporado armamento sofisticado, incluyendo drones lanzagranadas, complicando las operaciones policiales.
Durante la Operación Contención, desplegada en los complejos de Alemão y Penha, Doca logró escapar pese al despliegue de miles de efectivos y al intenso enfrentamiento armado. Según autoridades, utilizó tácticas clásicas de la organización, apoyándose en sicarios y soldados para ralentizar a la policía y asegurar la fuga de los líderes. Este operativo dejó un saldo sangriento y expuso la magnitud del desafío que representan las facciones criminales en Río de Janeiro.
Hoy, “Doca” sigue prófugo y su paradero es un misterio, mientras las autoridades brasileñas intensifican la búsqueda. Su figura encarna el rostro más letal y estratégico del crimen organizado en Brasil, un símbolo de la violencia que sigue desbordando a la ciudad carioca y que mantiene a la población y a los cuerpos de seguridad en alerta máxima.


