La madre de un joven de 19 años denunció que su hijo fue decapitado por agentes de la Policía durante la operación más letal en la historia de Río de Janeiro. La escena, según testigos, fue de una crueldad extrema.
El cuerpo de Iago Ravel fue hallado sin cabeza en una zona de vegetación cercana a la favela da Penha, mientras que la cabeza, teñida de rojo, apareció colgada de un árbol. “Degollaron a mi hijo, le cortaron el cuello y colgaron su cabeza como un trofeo”, denunció entre sollozos Raquel Tomas, madre del joven, quien acusa directamente a los efectivos del BOPE, la unidad de élite de la Policía Militar.
“Ejecutaron a mi hijo sin derecho a defensa. Fue asesinado”, dijo la mujer de 34 años frente a la morgue, donde decenas de familiares esperaban para reconocer los cuerpos de los más de 130 fallecidos que dejó la “Operación Contención”, entre ellos cuatro policías.
El padre de Iago, Alex Rosado da Costa, aseguró que el cuerpo del joven no presentaba heridas de bala. “Le arrancaron la cabeza. Por lo que me dijeron, no tenía ningún disparo”, declaró. Un periodista de la AFP confirmó haber visto el cadáver decapitado.
Raquel relató que pasó toda la noche recorriendo hospitales y comisarías en busca de su hijo. Finalmente, lo encontró entre los cuerpos alineados en una plaza del complejo de favelas de Penha. “Él solo tenía 19 años, era un buen chico. No tuvo derecho a una segunda oportunidad”, lamentó.

