El ambiente para invertir en Honduras está en alerta roja, según el último barómetro electoral que refleja el sentir de las pequeñas y medianas empresas del país. Más de la mitad de los empresarios expresa un descontento profundo con el clima económico actual, y casi tres de cada cuatro temen que la inestabilidad política ponga en riesgo sus negocios.
Con un 81% de los empresarios convencidos de que el resultado electoral definirá el futuro de sus emprendimientos, el miedo a que el proceso desencadene caos económico o político es palpable. El pesimismo crece mientras la confianza en el sistema electoral apenas se mantiene en un nivel moderado.
La defensa de la propiedad privada se vuelve bandera urgente para este sector, que clama por sanciones ejemplares, mayor rapidez en la mediación de conflictos y tribunales más fuertes. Las prioridades son claras: generar empleo formal, combatir la corrupción y atraer inversión extranjera.
Las demandas no se detienen ahí. Reducir la burocracia estatal, facilitar el acceso a créditos, bajar impuestos y mejorar la infraestructura son reclamos constantes de un sector empresarial que ve cómo la incertidumbre política podría ahogar sus oportunidades.



