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Desprendimiento de rocas destruye bodega en Tegucigalpa y deja seis personas con el susto pero ilesas

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Un nuevo incidente producto de la inestabilidad del terreno se registró en la colonia La Pradera de Tegucigalpa, donde seis personas se salvaron de morir tras el desprendimiento de grandes rocas que cayeron sobre una bodega de madera.

El siniestro ocurrió en horas de la mañana, cuando las lluvias acumuladas de los últimos días provocaron la caída repentina de un alud de rocas desde una ladera cercana. La estructura de la bodega fue aplastada, generando pérdidas materiales considerables, aunque, afortunadamente, no se reportaron víctimas mortales ni heridos de gravedad.

Miembros del Cuerpo de Bomberos acudieron al sitio para realizar labores de inspección, remoción de escombros y verificación del estado de salud de las personas que se encontraban en la zona. Todas resultaron ilesas, aunque visiblemente afectadas por el susto.

El Distrito Central enfrenta desde hace años un grave problema de vulnerabilidad geológica. Con cientos de colonias asentadas en zonas de alto riesgo, especialmente en laderas sin estabilización, cada temporada lluviosa representa una amenaza directa para la vida y el patrimonio de miles de personas.

Este tipo de desprendimientos no es nuevo. En años anteriores, fenómenos similares han cobrado vidas y destruido viviendas en sectores como El Reparto, La Vega y El Berrinche. En 2020, por ejemplo, un alud en la colonia Guillén dejó al menos cinco muertos y decenas de damnificados. Desde entonces, expertos han advertido sobre la necesidad de una reubicación ordenada de poblaciones que viven en zonas inestables, así como inversiones urgentes en mitigación.

La Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) ha comenzado a movilizar personal técnico y maquinaria para evaluar la zona afectada en La Pradera y tomar acciones inmediatas. Se prevé la realización de estudios geotécnicos para determinar la estabilidad del terreno y prevenir nuevos derrumbes.

Autoridades municipales han reiterado a la población que vive cerca de laderas o taludes que extremen las medidas de precaución durante esta temporada de lluvias, eviten permanecer en construcciones vulnerables y reporten cualquier señal de deslizamiento, como grietas en muros o suelo agrietado.

La combinación de suelos saturados, deforestación y asentamientos humanos en zonas no aptas ha convertido a Tegucigalpa en una de las ciudades más propensas a deslaves en Centroamérica. En cada temporada lluviosa, decenas de emergencias como la ocurrida este jueves se presentan en distintas colonias, muchas veces con consecuencias trágicas.

Expertos en gestión de riesgos han insistido en que la solución a largo plazo pasa por una planificación urbana más rigurosa, inversión sostenida en obras de mitigación, reforestación de cuencas y, sobre todo, una política clara de reubicación digna para las familias en alto riesgo.

Por ahora, la rápida reacción de los vecinos y los cuerpos de socorro evitó una tragedia mayor en La Pradera. Pero el peligro persiste, y la capital hondureña sigue a merced de su geografía inestable cada vez que las lluvias regresan con fuerza.

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