La crisis económica que atraviesa el Club Deportivo Victoria continúa agravándose y amenaza con impactar aún más el rendimiento deportivo del equipo. Así lo expresó su entrenador, el colombiano John Jairo López, quien no ocultó su preocupación por la difícil situación que viven sus jugadores, a quienes se les adeudan entre dos y tres meses de salario.
“Estamos en una crisis, como muchos otros clubes en el fútbol hondureño e incluso a nivel mundial, pero no es fácil pedirle el máximo a un jugador que no sabe si podrá llevar comida a su casa”, lamentó López tras la más reciente derrota del equipo en Puerto Cortés.
El estratega, conocido por asumir retos con clubes de bajo presupuesto, fue claro en señalar que el problema no es solo deportivo. A pesar de reconocer que fue contratado para sacar al equipo del mal momento, advirtió que sin condiciones mínimas, el esfuerzo no alcanza: “Sabía a lo que venía. Ya lo viví en mi paso por Platense, pero esto no se soluciona solo con voluntad”, dijo.
Para el técnico, la situación económica afecta directamente el rendimiento en cancha. “Los jugadores están desgastados física y mentalmente. Cada partido lo enfrentamos con profesionalismo, pero los rivales también saben de nuestra situación. En cualquier momento, esto puede explotar si no se actúa”.
Desde el inicio del torneo, Victoria ha mostrado altibajos notables. Aunque en algunos partidos ha dejado buenas sensaciones, los resultados no han acompañado. López, sin embargo, se mantiene optimista: “No jugamos mal, perdemos por detalles. Pero el problema no está solo en el juego; necesitamos mejorar el trato humano al futbolista”.
En varias ocasiones, jugadores del club han denunciado públicamente los atrasos en pagos, así como la falta de condiciones básicas para entrenar. Esta situación no es nueva en el fútbol hondureño, donde muchos equipos de la Liga Nacional enfrentan dificultades financieras crónicas. La falta de patrocinadores sólidos, bajos ingresos por taquilla y escasa inversión privada han hecho de los atrasos salariales una constante en varias instituciones.
López cerró con un mensaje dirigido a la dirigencia: “Los directivos deben esforzarse por tener bien a los jugadores. El fútbol no se juega solo con táctica y talento, también con dignidad”.
La realidad de Victoria es un reflejo de una problemática estructural que afecta a buena parte del balompié nacional, donde el profesionalismo de muchos futbolistas contrasta con la precariedad en la que desarrollan su carrera. Mientras no se tomen decisiones firmes desde los despachos, equipos como Victoria seguirán luchando no solo por puntos en la tabla, sino por la estabilidad de quienes sostienen el espectáculo en la cancha.



