Este martes se cumplen dos años de la ofensiva israelí contra la Franja de Gaza, un conflicto que los gazatíes califican de genocidio y que ha dejado profundas huellas en la vida de sus habitantes. Familias desplazadas, viviendas destruidas y una generación de niños sin acceso a educación marcan la crisis humanitaria en el enclave.
«Perdimos todos nuestros sueños. Nos hemos convertido en nada, no tenemos nada», declaró Riham al Salul desde el campamento de refugiados de Nuseirat, en el centro de Gaza.
Mientras el mundo conmemora a las 1.200 personas asesinadas por Hamás el 7 de octubre de 2023 y exige un alto el fuego, los gazatíes se enfrentan al desafío de reconstruir sus vidas. «Es muy difícil volver a lo de antes, porque la reconstrucción requiere mucho tiempo y, seguramente, seguiremos viviendo en tiendas de campaña», dijo Iman Ayoub.
Impacto en la población
Más de dos millones de gazatíes han sido desplazados, algunos hasta diez veces, perdiendo sus viviendas y pertenencias durante los ataques aéreos. Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, han fallecido más de 67.000 personas, incluidos unos 20.000 niños, mientras que miles de cuerpos permanecen sepultados entre escombros.
La crisis humanitaria también se refleja en la escasez de alimentos, con al menos 460 personas muertas por inanición y malnutrición. Muchas familias han perdido a varios miembros y la población sobreviviente enfrenta amputaciones, enfermedad y agotamiento extremo.
Según el Gobierno de Gaza, más de 2.700 familias —más de 8.500 personas— han sido borradas del registro civil, sin sobrevivientes. Además, cerca de 660.000 niños han estado sin educación por tercer año consecutivo, y el 92 % de los centros escolares requieren reconstrucción tras los ataques continuos, que también han afectado hospitales, mezquitas y periodistas.
Rim al Jalili, otra residente de Gaza, denunció la magnitud de la tragedia: «Yo soy una de las que esperaba que la ofensiva iba a durar un mes o dos y volver a nuestra vida normal, pero se ha convertido en un crimen, en un genocidio».
Este conflicto mantiene a la población atrapada entre la destrucción, el desplazamiento y la incertidumbre sobre su futuro, mientras la comunidad internacional sigue demandando un alto el fuego y la protección de los derechos humanos en Gaza.

