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Hondureña pidió ser deportada y ICE se negó

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USA – Tras una difícil experiencia en Estados Unidos y en medio de una lucha personal por superar una discapacidad física, la hondureña Yésica Paola Ramírez, de 29 años, decidió retornar voluntariamente a su país, luego de enfrentar restricciones bajo la política migratoria de la administración de Donald Trump.

Ramírez migró a Estados Unidos en 2023 con la esperanza de trabajar y adquirir prótesis para su brazo y pierna, las cuales perdió en un accidente ocurrido en Honduras hace cinco años.

Sin embargo, al llegar al país norteamericano, se enfrentó a la incertidumbre y temor que viven miles de migrantes ante posibles redadas y deportaciones.

“Ya estaban tocando las puertas en los departamentos y dije yo: mi hija está en la escuela, si me agarran y me deportan, a mi hija me la dejan”, relató Ramírez en una entrevista con Univisión.

En busca de regresar sin pasar por una deportación forzada, Yésica solicitó el retorno voluntario a Honduras sin costo alguno, pero su petición fue rechazada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ya que no tenía antecedentes criminales, lo que según las normas migratorias actuales, impedía su deportación formal.

Me dijeron que no me podían deportar porque no tenía récord criminal”, explicó.

Al no poder acceder al sistema oficial de autodeportación, lo que también le habría permitido recibir un apoyo económico de 1,000 dólares, buscó otras alternativas.

Fue entonces que la solidaridad de sus vecinos en Houston, Texas, marcó la diferencia: organizaron una colecta para cubrir los gastos de su regreso.

En febrero de 2025, Yésica volvió a Honduras junto a su hija, aliviada y feliz de estar nuevamente en su tierra. Con una sonrisa, expresó:

“No quiero saber nada de Estados Unidos, ni en pintura, peor ahora como está”.